08 Abr La boda de Lola y Sergio en Córdoba
Hoy os traigo una boda muy andaluza, la boda de Lola y Sergio celebrada en Córdoba. Y como la última que publiqué, contada por ella misma, por la novia. Así que, ¡ahí va!
Sergio y yo nos conocimos en Granada, su ciudad natal, una noche de octubre de hace ya más de cuatro años. Tuvimos nuestra primera cita en Córdoba, mi ciudad, y desde ese momento supimos que no queríamos volver a separarnos.
Me trasladé a Granada en cuanto pude y un año después, dando un paseo en barca por el Gran Canal de Venecia, me pidió casarme con él.
Nos casamos el pasado 1 de Junio, a las 12:00h del mediodía, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz. Una pequeña iglesia de Córdoba, asentada en pleno corazón del barrio de San Basilio, en el casco antiguo de la ciudad donde nació, creció y se casó mi madre. En homenaje a ella, quise que fuera allí.
Para el vestido, elegí el atelier Alba del Brillante. Lo tenía claro, sabía lo que quería. Sólo necesitaba que alguien más visualizara el diseño que tanto tiempo llevaba dibujado en mi cabeza. Y así fue, juntas conseguimos darle la forma perfecta. Fue un corte clásico elaborado en mikado de seda, con escote barco delantero y apliques plateados. En la parte trasera, un gran escote dejaba al descubierto mi espalda y dos baticolas, aportaban el toque de originalidad a mi vestido.
Fiel a mi estilo, para los zapatos escogí un diseño nupcial de Lodi en color marfil. Y como único complemento, además de mi anillo de pedida, los pendientes Alecia de oro blanco con diamantes y perla de Tous, regalo con el que mis compañeros de trabajo decidieron sorprenderme días antes de la boda.
Aunque se ha convertido en la flor tendencia por excelencia para eventos, tenía claro desde niña que mi ramo de novia estaría hecho de Paniculata. Flor con la que tanto mimo trabajó para ese día Floristería Cordobesa.
Peluquería y maquillaje corrieron a cargo de Mac Estilistas. Sabía que era una apuesta segura. Para el peinado, opté por un recogido sin apenas protagonismo. El motivo fue que al ir velada, pensé que era mi largo velo el que debía captar todas las miradas. Para el maquillaje, algo muy natural pero con fuerza en la mirada.
Tras la emotiva ceremonia, nos trasladamos a uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, Bodegas Campos. Es una casa andaluza con mucho encanto. Todos nuestros invitados pudieron disfrutar de una inigualable cocina tradicional renovada y un inmejorable servicio. Todo ello entre antiguos carteles de ferias y festejos taurinos.
Abanicos, alpargatas y un venenciador D.O Montilla-Moriles, fueron algunos de los detalles con los que quisimos agasajar a nuestros invitados. Como regalo para ellos, puros. Para ellas, coquetos catavinos serigrafiados y dispuestos en cajitas de bambú.
Abrimos el baile con el tradicional vals “El Danubio Azul” y la gran fiesta comenzó cuando entonaron la primera canción el grupo de versiones Ipop Cover. Pusieron a todos nuestros invitados en pie, cantaban y bailaban sin parar, hasta que mi sobrino Alejandro, quiso poner el toque emotivo subiendo al escenario y tocando a la batería una canción que había preparado para nosotros.
La fiesta siguió y no terminó hasta bien entrada la madrugada, ya que después de la recena, el relevo lo cogió el espectacular Dj My Sound.
Una boda repleta de momentos únicos y un día inolvidable, que sin duda alguna, estará grabado para siempre en nuestras retinas.

















Floristería Cordobesa
Escrito a las 23:20h, 08 abrilPrecioso el reportaje y las fotos muy bonitas ,la pareja muy entrañables y cercana , un placer haberles hecho el arreglo floral