Boda en la Finca Santa Sofía, Málaga

La boda de Marta y Andrés en la Finca Santa Sofía, Málaga

Una semana más comparto una de vuestras bodas aunque en esta ocasión la boda se celebró antes del confinamiento. Esta boda se celebró en la Finca Santa Sofía, en Málaga. Los novios son Marta y Andrés y, como me gusta hacer últimamente, os dejo la historia de su gran día contada por la propia novia. Las fotografías son espectaculares, ¡sigue leyendo para verlas!

Tras cuatro años de relación, en diciembre de 2018, pasamos las navidades en Tanzania y fue el día de Nochevieja en Zanzíbar cuando Andrés me pidió matrimonio tras brindar por el nuevo año que nos esperaba.

Comenzó así una aventura en la que nuestras familias se han implicado mucho, ya que la celebración fue en la finca familiar de Andrés, y su madre Ana nos ayudó mucho en la organización de la boda. Pronto, comenzaron los preparativos, como por ejemplo, las invitaciones, diseñadas por mi prima Carolina, quién se encargó de todo. Es toda una artista, quedaron preciosas y muy elegantes.

Mi vestido fue diseñado gracias a mi madre Cristina (diseña y confecciona trajes de flamenca, y tiene su marca propia “El baúl flamenco”), mi hermana Cristina, y por mi tía Conchita, también diseñadora y creadora de tocados. Todo fue muy fácil con ellas ya que percibían lo que yo quería, y fue confeccionado por unas modistas encantadoras.

Llevé dos tocados hechos con mucho cariño por mi tía creadora de “El baúl flamenco tocados”, y a su vez, se encargó de gran parte de pamelas y tocados de nuestras invitadas, es una artista y tiene mucho gusto.

El maquillaje fue realizado por Rocío de Bobbi Brown y  peinado Marta Santos, de Santos peluqueros. Andrés, llevaba el chaqué azul marino de tres piezas, y corbata de flores (la cual causó sensación).

Nos casamos a las 11.30 de la mañana en la iglesia Sta. María de la Victoria en Málaga. Y, acto seguido, la celebración fue en “Finca Santa Sofía”, servido por catering “Saboga”.

Mientras llegábamos nosotros, ofrecimos una copa de bienvenida. Tras ello, dimos comienzo al coctel, con buffet de arroces, buffet de quesos, sushi, jamón, canapés, etc. Todo ello amenizado por un saxofonista que interpretaba nuestras canciones favoritas.

Tras el coctel, los invitados fueron colocándose en las mesas. Nuestro sitting plan era temático con los lugares del mundo que hemos visitado, ya que nos encanta viajar. Hicimos nuestra entrada junto con el saxofonista al son de ”Feel so close“ de Calvin Harris, una entrada que no olvidaremos nunca, con todos los invitados levantados y bailando al ritmo de la música.

En mesa, pusimos varios detalles a nuestros invitados. Por ejemplo, unos patuquitos rosas para unos futuros papás, y unos saquitos bordados con iniciales como los nuestros para llevar las alianzas el día de su boda, a dos parejas que pronto darán el ”sí quiero” (hechos por mi madre con mucho cariño).

Asimismo, quisimos agradecer a todos los invitados su asistencia con unas notitas personalizadas. En concreto, a mis amigas que me llevaron de despedida de soltera, les hice un dibujo de cada una de ellas a acuarela. ¡Fue todo un éxito!

El menú consistió en un primer plato que era lubina con crema de carabineros, sorbetes de mandarina y limón y, el segundo plato, solomillo de buey con foie, cebollitas francesas glaseada y patatas al romero. Por último, postres de 5 chocolates, y trampantojo de huevo (muy original, puesto que el mismo, parecía un huevo de granja sobre un nido de paja, y al partirlo, encontrabas una crema de mango que simulaba la yema del huevo, y la clara era leche merengada).

Entre plato y plato, hicimos varias sorpresas. Una de ellas fue repartir un par de réplicas de mi ramo a mis dos tías. Posteriormente, hicimos entregas de 4 ramos, todos ellos realizados por mi tía Conchita. ¡Quedaron ideales!

Los ramos los entregamos al ritmo de la canción “I don´t care” de Ed Sheran y Justin Bieber. La canción la eligió Andrés. Esta fue su única implicación en el tema floral, jeje. Se lo entregamos a mis dos mejores amigos de la infancia hoy día prometidos, a mi prima Cristina (muy bonito ver cómo se emocionó al ver que me iba acercando hacia ella), el siguiente fue para Blanca, una de mis mejores amigas, y por último, y el más divertido de todos, el que entregamos a la pareja que estábamos deseando que fueran los siguientes. Ellos son Laura y Diego. En este caso pusimos la canción de “El anillo pa cuando”.

Tras terminar los postres, cortamos la tarta y brindamos por todos los presentes y los ausentes. Y de repente mi marido cogió el micrófono. Y he de decir que tuvo una intervención espectacular en la que combinó palabras de agradecimiento y humor de una manera muy espontánea. Finalizó regalándole un anillo a su madre, que no podía parar de llorar. Este momento dio pie a la entrega del último ramo, el de la propia novia, que decidí dividir en dos, entre mi madre por su infinita paciencia y ayuda en cada día al “aguantarme” estos meses, y a mi suegra Ana, por su enorme implicación como nuestra Wedding planner y el cariño puesto en la organización.

Como no podía ser de otra manera, terminamos con unos discursos de familiares y amigos (recordando anécdotas) y finalizó con el himno del Málaga Club de fútbol. En la boda había muchos malaguistas, el primero el novio, y sabía que caería en algún momento. Fue algo divertido al ver a los amigos de Andrés subidos en las sillas sintiendo cada letra del himno.

Llegó el baile, y para ello elegimos la versión de Perfect de Ed Sheraan y Andrea Bocelli (un tema precioso), y quedó muy bonito, pues bailé con los tres hombres más importantes de mi vida: mi padre, mi abuelo y mi marido. Nos quedamos sorprendidos al ver como muchas parejas entraron en el baile para acompañarnos, escena que quedó realmente preciosa.

Tras el baile, dimos paso al grupo de música de los 80, el cual animó mucho a la gente, y posteriormente, el Dj (¡todo un crack!).

Transcurrió la noche, en la que no faltó ver a Andrés cantar su fandago “Tomate” por petición popular, algún que otro invitado también cogió el micro y disfrutamos mucho. Tampoco faltó “El novio de la muerte”, dónde nuestros invitados nos elevaron a pulso simulando el cruce de tronos de la hermandad de mena.

Y sin darnos cuenta, cayó una tromba de agua corta pero muy abundante, la gente ni se dio cuenta, esa fue buena señal.

Servimos recena, y tras muchas horas de fiesta, llegó el ultimo autobús, en el que el cachondeo y las risas no faltaron (gracias Paco, no sabíamos de tus dotes como auxiliar de vuelo, ni tu manejo con el chino).

Invitación de boda clásica

Las amigas de la novia

Proveedores de la boda de Marta y Andrés en la Finca Santa Sofía, Málaga

Vestido de la novia: El Baúl Flamenco 

Tocados de la novia: El Baúl Flamenco Tocados 

Zapatos de novia:  Gloria Ortiz 

MaquillajeBobbi Brown 

PeluqueríaSantos Peluqueros 

Ramo de novia: Floristería Deliflor 

Catering: Saboga 

Lugar de celebración: Finca Santa Sofía 

Wedding Planner: Ana Mansilla

Fotógrafo: Antonio Ordóñez 

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