Ideas bodas covid

Ideas para bodas covid

Esta semana os traigo ideas para bodas COVID. Pero, concretamente, son las ideas de Noelia, una novia que se puso en contacto conmigo hace dos fines de semana a través de Instagram porque contestó a la pregunta que lancé por stories que fue: «Ideas para bodas COVID».

Fue tal la cantidad de chicas que quisieron saber más detalles, que le pedí a Noelia que, si podía, que me las detallara un poco más. Y, en menos de 24h recibí un email de ella con todo súper detallado. Desde aquí, quería agradecerle a Noelia que haya tenido un hueco para contar con todo lujo de detalles todos las ideas que llevó a cabo el día de su boda. Estoy segura de que a muchas de vosotras os servirán. Y sin más rollos, os dejo el testimonio de Noelia. ¡Espero que os gusten sus ideas!

Nuestra boda fue en Navidad, el día 26 de diciembre para ser exactos y en la provincia de Granada. Fue una boda de día: empezamos a las 12 y terminamos a las 22:30 con el toque de queda de la hostelería. Todo indicaba en las semanas previas que las restricciones iban a ser bastante severas. Así que nos liamos la manta a la cabeza (como se suele decir por aquí) y nos pusimos manos a la obra para adaptar todos los momentos clave de la boda. No queríamos que la situación pandémica que estamos viviendo fuese protagonista de nuestro día bajo ningún concepto. Nuestra misión era que se notase lo menos posible que en esta boda había restricciones. Al fin y al cabo el COVID no estaba invitado así que decidimos que las adaptaciones con respecto a lo que conocemos como una boda normal fuesen nuestra elección, no una imposición.

Después de mucho pensar en las diferentes opciones y en lo que sería mejor para la seguridad y disfrute de nuestros invitados (ambos términos no son para nada incompatibles, os lo aseguro), nos pareció de lo más adecuado y divertido hacer lo siguiente. Os lo detallo por momentos clave de la boda.

Ideas para bodas covid

  • Cóctel de bienvenida:

Para toda la boda en general (y el cóctel en particular), quisimos que los invitados estuvieran distribuidos en todo momento en grupos burbuja. Todos tenían asignada una mesita alta en el momento bienvenida que compartirían con los mismos invitados con los que después estarían en el almuerzo. Comento esto porque me parece importante incidir en el hecho de que no por tener a los invitados distribuidos en grupos, digamos inamovibles, la boda va a ser más aburrida… todo lo contrario. Así los invitados tienen una sensación de seguridad porque están compartiendo ese día con personas de su entorno y en pequeños grupos. Y la verdad es que descubrimos que se crea como una especie de «territorio comanche» en cada mesa y la diversión está absolutamente garantizada. Se crean piques entre mesas (siempre sanos y divertidos), la mesa de tus tíos contra la de tus padres por ejemplo, y hay muchísima interacción entre mesas en la distancia. Con esto quiero transmitir que no es para nada un problema este tipo de restricciones al número de comensales, al contrario, es una ventaja.

Lo que hicimos para mantener bien amenizado el momento del cóctel de bienvenida fueron varias cosas. Por un lado contratamos un caricaturista. Estuvo haciendo caricaturas de los invitados durante la hora y media que duró este momento y la verdad es que a los invitados les gustó muchísimo esta idea. Algunos se quedaron sin su caricatura (porque no dio tiempo a más) y nos lo llevan recordando desde entonces ¡jajaja! Teníamos nuestras dudas con respecto a este servicio porque es algo que no se ha visto aún demasiado en las bodas y nos daba miedo que no tuviese buena acogida entre nuestros invitados. Pero al final parece que fue de lo más acertado. Fue una manera de tenerlos entretenidos mientras estaban atentos a que les llegase el turno o después comentando cada dibujo. Dio para muchas risas.

Por otro lado, contratamos también un cuarteto de jazz para que tocasen en directo todo ese tiempo. La verdad es que fue una de las mejores decisiones que hemos tomado para nuestra boda. El grupo interpretó una parte de temas en swing muy muy bien elegidos para la época del año en la que estábamos (como por ejemplo algunos temas de Frank Sinatra, Ella Fitgerlad, etc), y después otra parte de jazz navideño. Fue un éxito rotundo. Los invitados y nosotros mismos no dejamos de bailotear mientras tomábamos los aperitivos. Verdaderamente se les veía disfrutando a todos, y yo feliz 🙂

  • Almuerzo:

Como ya he comentado, los invitados estaban distribuidos en sus mesas por grupos burbuja (solo pudimos tener un máximo de 6 comensales por mesa). Así que teniendo en cuenta que por la tarde habría juegos y tendríamos que coordinar cierta interacción, decidimos nombrar un presidente en cada mesa justo al inicio del almuerzo.

Esto los enloqueció y comenzaron los piques porque claro, en todos los grupos había alguien más dicharachero o el típico más bromista. Hubo hasta guerra por ser presidente. Lo hicimos de la siguiente manera: preguntamos por cada mesa quien sería el presidente, y a éste le entregamos su «Kit del Presidente» que consistía básicamente en una copa de color diferente a las del resto (ahora explicaré el por qué) y en una tarjeta con las reglas de este juego. En resumidas cuentas, el juego del presidente consiste en que una vez designado el presidente de cada mesa, éste adquiere poderes y privilegios especiales, pero también deberes.

Por ejemplo, para los juegos que posteriormente haríamos tendrían que usar unas banderitas de colores. Pues en este caso, el presidente tendría el poder de elegir qué miembros de la mesa iban a usar este objeto; también necesitaríamos que una persona se encargase de ir a recoger los posibles premios ganados, de nuevo el presidente decidiría quién. Esto lo hicimos sobre todo para que, de una forma divertida y sin pensar que estaba condicionado todo por un virus, solo una persona tocase cada objeto y solo una persona estuviera levantada cada vez. Fue una forma de mantener la distancia de seguridad entre todos y de mantener esa higiene de no tocar todo el mundo todo. Aunque teníamos geles por todos lados.

El aspecto divertido del rol del presidente y lo que hizo que las mesas interactuasen un montón entre sí fue «la ley de la copa» (y de aquí el por qué debía tener una copa de otro color). El señor presidente tenía el deber de confraternizar con las demás mesas por medio de brindis espontáneos. Podía ponerse en pie tantas veces como quisiera y proponer los brindis que le viniesen en gana (solo pudiéndose poner de pie el presidente, claro). Y, además, si el presidente bebía, todos los comensales de esa mesa tenían que beber. Si el presidente se acababa su copa todos tenían que hacerlo… Imaginaros, 5 de la tarde y todos ya finos. Fue divertidísimo y además con esto conseguimos tener a todo el mundo súper entretenido sin necesidad de estar haciendo interrupciones durante la comida. A nosotros personalmente no nos gusta cuando en una boda no para de haber pequeñas cosas que interrumpen el transcurso del momento de comer.

  • Tardeo y copas:

Para cuando la comida terminase, habíamos planteado diferentes juegos y retos porque siendo una boda de día en la que no podía haber barra libre necesitábamos encontrar la manera de mantener a todo el mundo bien arriba y que se divirtieran lo máximo posible. Se lo debíamos a todos después del año que llevamos. Bien, pues nosotros hicimos una presentación tipo trivial donde entraban todas las pruebas que íbamos a ir haciendo. Con las preguntas, las respuestas por colores, su música de tipo ascensor, ¡de todo!

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He de decir que la música es muy importante para que esto salga bien, hay que ambientarlo todo de manera adecuada. El Dj montó un proyector en la sala para ir proyectando las diapositivas con los juegos en cada momento y él mismo junto con el novio iban a ir conduciendo la tarde como si fuese un concurso. Parecía que estábamos en Antena 3 un lunes cualquiera. En este caso, el conductor de toda la tarde de juegos prácticamente fue el novio, pero porque él es así, showman por naturaleza. Y fue clave porque hizo que los invitados se metieran en el papel por completo. Lo que planteamos fue lo siguiente:

    • Justo después del café y tarta y para abrir la veda a las copas, se nos ocurrió que la tarde comenzase con un concurso de cócteles. Compramos varios tipos de cócteles en modo esferificación. Es decir, eran unas bolitas pequeñas de colores que al meterlas en la boda y hacerlas explotar sale el cóctel contenido dentro. El presidente designaba quién iría probando qué bolita y el Dj junto con el novio iban diciendo qué bolita había que ir probando en cada momento. Se daba un tiempo para probar y las mesas debían levantar la banderita del color correspondiente a la respuesta que querían dar. Los invitados lo dieron todo literalmente, se les vio súper entregados.

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    • Lo siguiente serían preguntas de tipo trivial pero referentes a los novios y de todo tipo, algunas más comprometidas, otras más románticas. Hubo muchas risas con las preguntas pero sobre todo con las respuestas de algunos invitados. El formato era una diapositiva con nuestro logo de boda, con una pregunta y sus 4 posibles respuestas en color, y la musiquita «de espera». Si ponéis en Youtube «música de espera» os sale un vídeo con la imagen de algo parecido a la cara de un perro… esa fue la que elegimos.

Ideas para bodas covid

    • También fuimos intercalando retos. Como os he comentado, las pruebas tenían premios y puntuaciones así que cuando veíamos que alguna mesa estaba muy descompensada en puntuación les propusimos retos. Por ejemplo: habíamos escondido 3 pinzas de la ropa pintadas como si fuesen los novios por el salón, una de las personas de esa mesa se tenía que levantar, le pusimos la música del «Benny Hill Show» y lo pusimos a buscar como loco por todo el salón. Imaginaros a vuestra tía por ejemplo ataviada con su vestido corriendo como loca por el salón en busca de una pinza, ¡¡de risa!! Otro reto era imitar al animal que aleatoriamente nosotros decidiésemos en ese momento, pero con su micro y todo, la cuestión era hacerles pasar vergüenza. Y otro de los retos era cerrar los ojos y decir de qué color eran los calcetines de su marido por ejemplo, o la corbata o cualquier típica cosa a la que no le prestas atención y no tienes ni idea.
    • Por último la joya de la corona, las batallas de baile. Esto sentó a los invitados como un soplo de aire fresco, por fin podían levantarse todos a la vez (por mesas y con sus mascarillas). Lo organizamos de esta manera. Repartimos a cada mesa 3 tarjetitas con 3 canciones diferentes aleatoriamente. Bueno, en realidad no era tan aleatorio. Nosotros sí sabíamos qué canción iba en qué tarjeta. Y siempre había 2 mesas con las mismas tarjetas, del modo que cuando sonase una de las canciones que tenían en su mesa tendrían que levantarse todos y hacer el baile correspondiente a esa canción. Eran las típicas como La Macarena, el Aserejé, el Serrucho, etc. Y claro, lo hicimos más divertido aún haciendo bailar por ejemplo el Gagnan Style a la mesa de los padres del novio vs. la mesa de los padres de la novia… Os podéis imaginar el percal, ¡un show! Y después los novios decidimos qué mesa había ganado cada batalla.

    • También hubo un sorteo a media tarde, antes de que se fueran los primeros invitados, sorteamos un par de botellas de vino y un lote de ibéricos y obligamos al ganador a dar un discurso tipo Los Goya xD.
    • Y también hicimos el juego del zapato, este en el que se pone a los novios de espaldas y se les hacen preguntas para que levanten un zapato u otro en función de a quién de los dos corresponde esa respuesta.

Ahora os comento cómo hicimos para las puntuaciones y los premios. Cogimos unas postales antiguas de nuestra ciudad y las imprimimos en formato polaroid. Le pusimos por detrás un número y si tenían puntuación o premio directo o incluso ambos.

Después, asociamos cada foto con su número a un regalito. Los regalitos iban desde un kit de mascarillas hasta una bolsa de pipas, pasando por algún artículo navideño chorra y también cosas como «has desbloqueado la mesa dulce para todos». Porque, en este caso, tampoco se podía poner un candy bar como tal. Tuvimos que meter las chuches en paquetitos individuales y nos pareció una forma muy divertida el darlo así).

Cuando una mesa ganada una prueba, uno de los comensales se levantaba y cogía una de las fotos. Las pegábamos en una ventana al lado del árbol de navidad donde pusimos cajas con los regalos dentro. Si ganaba puntos, el Dj los sumaba al total de su mesa. Si habían ganado un premio, se lo dábamos nosotros en el momento. Las risas cuando veían que habían ganado por ejemplo una bolsa de «pikotas» eran un disfrute para nosotros.

Ideas para bodas covid

Y bueno, creo que no me dejo nada y creedme que el tiempo no dio para más. Teníamos preparado otros dos juegos como «la palabra gallina» del programa Ahora caigo, y un rosco por mesas como Pasapalabra. Pero es que no dio tiempo para nada. La gente se vino tan arriba en el juego de los cócteles y después con las batallas de baile que no nos dio tiempo a más. Siempre nos puede parecer que no es suficiente y que vamos a necesitar preparar más cosas pero después, los invitados se meten tanto en el papel y lo viven tantísimo que el tiempo pasa muy pero que muy rápido.

Nuestros juegos empezaron a las 6 de la tarde aproximadamente. A las 22:30 de la noche tuvimos que insistir un poco para que los invitados fuesen cogiendo sus abrigos. ¡No querían marcharse de lo bien que se lo estaban pasando! Nos han comentado muchísimas veces que con todo lo que organizamos para que se lo pasaran bien no echaron de menos en absoluto la fiesta y las copas. Bueno, copas hubo claro, pero sentados en sus mesas mientras jugábamos.

Nuestra idea principal fue montar una «tarde buena» como aquí se conoce, cuando te reúnes con tus amigos el día de nochebuena para almorzar y después te vas de copas a un pub de tranquileo hasta que llega la hora de la cena. Más o menos esa era nuestra idea, y parece que lo conseguimos.

Así que reto conseguido. Nuestra boda (bajo nuestro humilde punto de vista) fue perfecta, y así nos lo transmitieron todos los invitados con sus agradecimientos y sus palabras de cariño.

Así que para terminar, me voy a permitir dar un consejo a esas parejas que aún están con incertidumbre de no saber qué hacer con su boda: si vuestro objetivo es una gran boda que tenga todos los momentos de lo que consideramos una boda normal, si no queréis prescindir del momento fiesta pensado como discoteca, baile y copas… entonces mi consejo es que esperéis a que la situación lo permita porque ahora mismo eso es inconcebible. Pero si para vosotros lo importante es compartir ese día con los vuestros, con los de siempre, si estáis dispuestos a adaptaros a las circunstancias y a hacer una boda diferente pero igualmente emotiva y perfecta, ¡HACEDLO! No aplacéis más el momento porque la vida no espera, y porque si nos dan las herramientas se puede perfectamente.

Nosotros lo hicimos y a día de hoy con todo pasado puedo decir que tuve una boda plena. No tuve para nada la sensación de que me faltase nada porque el que no estuvo en persona estuvo virtualmente. Lo disfrutamos todo al máximo y dentro de las posibilidades que teníamos nos adaptamos de la mejor manera posible. Mi sensación a día de hoy es que tuve la boda que siempre he querido tener, sin peros de ningún tipo.  Ese día fuimos la pareja más feliz del mundo y así lo compartimos con todo el que estuvo con nosotros. Y si hoy me preguntan si volvería a tomar las decisiones que tomé, digo que sí. Me casaría una y mil veces más el 26 de diciembre de 2020.

P.D: he de decir que después de la boda no se registró ningún brote de covid entre nuestros invitados ni entre sus allegados. Tuvimos en cuenta absolutamente todas las medidas sanitarias impuestas por el gobierno, tanto autonómico como central. Y se respetó absolutamente todo lo que en ese momento estaba en vigor.

Y verás que los novios en algún momento no llevamos mascarilla, hicimos cuarentena 10 días antes de la boda porque en este momento trabajamos desde casa y tuvimos la oportunidad, y además hicimos una PCR las 48h previas al evento para ir con más seguridad, aunque igualmente mantuvimos distancia con todo el mundo. Me parecía importante aclarar este punto porque se están viendo barbaridades en las redes sociales y en las noticias en referencia a bodas. Y creo que eso está haciendo muchísimo daño al sector.

Fotografías: Alto Contraste

Invitaciones de boda digitales

3 Comentarios
  • Liliana
    Escrito a las 20:01h, 24 marzo Responder

    Gracias, gracias y gracias por compartir esto. Haces que nos vuelva la ilusión a las que aplazamos y hemos decidido hacerla este año. No tengo palabras de agradecimiento, este post vale oro. Un besazo virtual

    • melohapedido
      Escrito a las 16:21h, 25 marzo Responder

      Muchísimas gracias a ti por tu mensaje, Liliana. Y muchísimo ánimo 🙂

  • Jose Angel
    Escrito a las 15:16h, 31 marzo Responder

    Hola,
    Soy el novio de esta boda jajaja y solo diré una cosa: casaos. Haced la boda vuestro momento y no queráis adaptar vuestros momentos a lo que una boda debería ser. No puedo estar más feliz de que mi boda haya sido así… de hecho, si tuviéramos normalidad, creo que la volvería hacer así con todo lo aprendido. Así que ese es mi consejo: haced vuestro el momento.
    Un abrazo!

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