19 Jun La boda de Gabriela y Gonzalo en Santander
Gabriela y Gonzalo se casaron el 9 de septiembre en Santander. Ambos son de Bilbao pero como la novia veranea en Santander desde que nació, quisieron celebrar su boda allí.
Ella se vistió en su casa que está situada en un pequeño pueblo cerca de la playa. El vestido de novia se lo hizo Carlota Hormaechea, una diseñadora de Getxo. Gabriela tenía clarísimo cómo quería el vestido y no se quería sentir disfrazada. Las amigas de la novia la definieron como “flamenca” a pesar de no haberse inspirado en un vestido de gitana para hacerse el vestido de novia.
La novia tenía claro que quería algo entallado, con un escote despejado y la espalda abierta. Para las flores de las mangas, dio mil vueltas buscando la tela y finalmente la encontró en José María Ruíz, en Madrid. Como sobraron algunas flores, prácticamente el último día, decidieron poner alguna también en la espalda.
Los pendientes que llevó la novia se los regalaron sus suegros el día de la pedida y los zapatos se los regaló su marido. Los eligió ella pero fueron un regalo de él. Eran de Unisa. El anillo de pedida era de Suárez.
El ramo de la novia fue «homemade«. Se los hicieron unas amigas de la madre con hortensias de su casa y con florecitas del camino por el que van a la playa de Latas cada verano. De hecho, le hicieron tres: el de la novia y dos réplicas. Una para la hermana de la novia y otra para su cuñada.
La madre de la novia iba vestida de Alicia Rueda y la del novio de Vicky Martín Berrocal.
La ceremonia tuvo lugar en la Colegiata de Castañeda y la cena tuvo lugar en la Finca de San Juan (antigua Hostería de Castañeda).
Aún siendo los dos de Bilbao y acostumbrados a la lluvia, nunca habían visto llover tanto como llovió aquel día. No obstante, tuvieron la gran suerte de que a la salida de la Iglesia, la lluvia diera una pequeña tregua y pudieron hacerse unas fotos preciosas.
Como anécdota, cuando la novia iba en el coche con su padre, se dieron cuenta de que no tenían las alianzas. Así que llamaron a la madre, a la suegra y al novio que se pusieron como locos a pedir alianzas en la puerta de la Iglesia. Finalmente, se casaron con las alianzas de los padres del novio y les quedaban perfectas. Los padres del novio llevan 33 años juntos así seguro que algo de suerte les dará. Lo más gracioso es que nunca aparecieron las alianzas y tuvieron que comprarse otras.
La decoración de la Iglesia y de la finca fue de Lucía de Rebolledo de Santander. Y el coro tanto de la Iglesia como del cóctel fue Corelli Grupo de Cámara. El DJ, tanto de la preboda como de la boda, fue Chema Erasun de Erasun DJs.
Por último, la papelería de la boda también fue “homemade”. El sitting lo hizo la novia y los meseros los regaló la hermana de la novia. Quisieron hacer todo muy verde por ser del norte.
La fotógrafa fue Nerea Moreno de Bilbao y el vídeo Los Padrinos de Santander.






















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