19 Feb La boda en Málaga de Rocío y Antonio
Hoy os traigo una boda andaluza, la boda en Málaga de Rocío y Antonio. Y como ya va siendo habitual, contada por ella misma, por la novia. Así que, ¡ahí va!
Me casé en Málaga el 9 de diciembre. Era una devoradora de los blogs de bodas y sabía que la mía tenía que ser en invierno. Tengo la suerte de vivir en Málaga y por tanto el casarse en diciembre no supone ningún problema con el clima. Soñaba con mis invitados con abrigos, guantes y colores invernales.
Mi marido y yo, que antes que novios fuimos amigos, nos conocemos desde que tenemos 16 años. Y no fue hasta el año 2011 cuando nos enamoramos.
Fue en un viaje a Menorca donde, durante una puesta de sol que jamás olvidaré, Antonio por fin me lo pidió.
Para mi vestido de novia confié ciegamente en el diseñador Malagueño, Javier Alcántara. Quería protagonismo en la espalda y él supo hacer realidad el diseño que yo tenía en la cabeza, con una espalda de tul y pedrería y una cola larguísima en forma de capa desde los hombros. Todo en tonos blanco y rosa palo.
La tiara con los mismos tonos del vestido fue de Bambary Sombrerería. El maquillaje corrió a cargo de Laura de MAC (muy profesional y simpatiquísima).
El chaqué de mi marido fue de Tom Black (una sastrería de Madrid). Tanto el vestido de mi madre como el de la madrina, que fue mi suegra, corrieron también a cargo de Javier Alcántara.
Llegué a la iglesia en el coche de mi abuelo. Él ya no estaba entre nosotros y me pareció un homenaje muy bonito, porque en parte, era como si me llevara él. Entré en la iglesia del brazo de mi madre (inusual pero muy emotivo para nosotras).
Fue una boda de día. Tuvo lugar en la iglesia de mi colegio, Las Esclavas. Desde que era niña veía el arroz y los pétalos de rosa en el suelo de la entrada de la iglesia y siempre soñé con que un día serían mis invitados los culpables. La ceremonia empezó a las 12 de la mañana con una misa preciosa que acabó con la Salve Rociera cantada a la virgen. En mi familia somos muy rocieros (de ahí mi nombre). Fue una sorpresa que mi madre quiso darme.
La decoración de la Iglesia, al igual que el ramo y la celebración, corrió a cargo del taller de decoración floral más ideal de la ciudad, La Buganvilla.
Posteriormente, fuimos a celebrarlo a Hacienda El Álamo. Con un cocktail y un posterior arroz caldoso servido por el Alabardero Catering.
A los invitados, les regalamos una participación de lotería de navidad con el número de la fecha de nuestra boda con un mensaje que decía ¨La felicidad solo es real cuando se comparte¨. Es una frase de una de las películas favoritas de mi marido: ¨In to the Wild¨.
El ramo de novia se lo regalé, al compás de la canción de María Jiménez y la cabra mecánica ¨La lista de la compra¨, a mi hermana, María. Uno de los momentos más emotivos y a la vez divertidos del día. Hice dos mini ramos que le di a mis dos cuñadas, Marta y Begoña.
Cuando acabo la comida empezó una barra libre de más de 8 horas súper divertida.
La decoración de la Hacienda corrió a cargo de La Buganvilla (Javier Rosales) y Peggy&Co (Candy Bar, mueble de tabaco, jarrones, manteles, etc.).
Las fotos son de Dafne y Cloe con la colaboración de Ana Marielina fotografía.




















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