La boda en Coria del Río, Sevilla, de Ana y Edu

La historia que hoy comparto os aseguro que me ha emocionado muchísimo. Ana es una novia que se casó el pasado diciembre con su novio Edu, en Coria del Río, Sevilla. La historia que hoy os traigo es el relato contado por ella misma, de cómo fueron los meses previos a su boda. Y estoy convencida de que más de una de las que me estáis leyendo os sentís identificadas con ella. No he cambiado ni una coma de su historia. Aquí os dejo todos los detalles de la boda en Coria del Río de Ana y Edu y de su historia hasta llegar a ese día. ¡Ahí va!

Edu y yo nos conocimos estudiando la carrera, salíamos en el mismo grupo de amigos. Fue unos 2 años tras acabar la carrera cuando nos dimos cuenta lo que sentíamos el uno por el otro. Pero nos duró muy poco, Edu encontró trabajo en Barcelona y nos tuvimos que separar. Sin embargo, y sin darnos cuenta, nuestro amor crecía en la distancia.

En 2016, fui yo la que me mudé a Barcelona con mi trabajo y pasamos de vernos una vez al mes a vivir juntos. Fue una época inolvidable.

A final de 2018 yo volví a Sevilla y volvimos a separarnos pero nuestra relación ya era muy sólida. En 2019 por la distancia y nuestros trabajos no nos pudimos ir de vacaciones en verano, así que planificamos un viaje para diciembre. Y en una playa de México, bajo la luz de las estrellas, él me pidió matrimonio. En ese mismo instante elegimos la fecha. Sería para justo un año después. Para el 12 del 12 de 2020. Nos encanta la Navidad y nos pareció una fecha muy original.

En menos de un mes ya lo teníamos todo organizado para la boda, ya que Edu se mudó por fin a Sevilla e íbamos a tener mucho jaleo con la nueva casa este año. Sin embargo, la «normalidad» de los preparativos duró muy poco por culpa de la pandemia.

Durante todos estos meses de incertidumbre hubo muchos momentos de dudas, de cambiar la fecha, de reorganizar la boda en varias ocasiones, disminuir la lista de invitados, etc. Y en septiembre, viendo que ya se hacían muchas bodas con una nueva «normalidad», volvimos a ilusionarnos.

Sin embargo, en octubre y parte de noviembre hemos tenido a la familia más cercana en cuarentena. Muchos han pasado el covid así que dejamos a un lado la boda.

En esa fecha, por ejemplo, ya debería haber empezado con mi vestido. Es más, Edu ya se había hecho 2 pruebas del suyo, pero a mí me daba miedo. No quería que mi vestido se quedara colgado en una percha.

José Luis Zambonino, el diseñador de mi vestido, me animaba y me dijo que podíamos esperar hasta 10 días antes, que no me preocupase por nada.

A la vez, en Andalucía comenzaron las restricciones de movilidad. Estuvimos más de un mes sin poder ver a la familia por vivir en diferentes pueblos. Ya habíamos decidido hacer al menos la ceremonia religiosa, pero la salud iba por delante y ya no pensábamos en la boda. Sin embargo, a finales de noviembre, decidimos por fin poner en marcha todo, aun sabiendo que era posible que solo pudiera venir la familia más directa y sin ningún amigo.

Hablé con mi diseñador, José Luis Zambonino, y le dije de hacerme un vestido más sencillo al que hablamos en su día, pero él me animó a seguir adelante con el vestido de mis sueños y menos mal que le hice caso. No me arrepiento para nada.

Mirábamos cada día las noticias, ya que las restricciones se suponía que finalizaban el 10 de diciembre, dos días antes de nuestra boda. Esa misma semana anunciaron que ampliaban la norma 48-72 horas en función de la nueva normativa que decidieran el día 10. Eso nos puso más nerviosos aún, y no podíamos ver a nadie. Edu y yo ya estábamos haciendo nuestra propia cuarentena en casa para que todo saliese bien el día 12.

La hermana de Edu, la única que tiene, vive en Madrid y ya nos dijo que por su trabajo podría tener un justificante para venir, pero que sus 4 sobrinos no, ya que habían cerrado Madrid hasta el día 13. En ese momento, decidimos contratar a una empresa que retransmitiera la ceremonia en directo, por ellos y por todas las personas, que eran muchas, que no podrían venir por estar en diferentes lugares de España. Todos se alegraron muchísimo.

El jueves, dos días antes de la boda, con los trajes ya colgados en sus perchas, la hermana de Edu nos confirmó que no podría venir porque seguía siendo positiva tras un mes con el virus. Pensamos en aplazar en ese momento. Sin embargo, todos los familiares, incluso ella, nos animaron a seguir, habíamos luchado muchísimo a contracorriente para llegar a ese día.

Para Alberto Ramírez, nuestro fotógrafo, hemos sido sus únicos novios de este 2020, mi abuela con 89 años, había superado el covid en octubre, la madrina en junio también superó una operación de pecho… había muchos motivos para celebrar así qué había que continuar sí o sí.

El jueves por la noche por fin anunciaron que el sábado, levantarían las restricciones de movilidad. Nuestros móviles no paraban de sonar: todos nuestros amigos podrían venir a la Iglesia, ya que era en mi pueblo, en Coria del Río.

Aquella mañana de preparativos fue súper emocionante, quise guardar en mi memoria cada instante. La ceremonia fue increíble, el vernos por fin allí, donde queríamos estar fue maravilloso. A pesar de las mascarillas podíamos ver todos los ojos llenos de lágrimas.

Más de 100 conexiones tuvimos a través de la retransmisión en directo. Más de 300 mensajes en el móvil con capturas de pantalla desde la distancia.

Al terminar la ceremonia, hicimos algunas fotos en el patio de la Ermita de San Juan Bautista, donde nos casamos delante del Cristo de la Vera Cruz, de la Virgen de la Inmaculada Concepción, vestida para la ocasión porque su día había sido el día 8, y una réplica en plata del Simpecado del Rocío de la Hermandad de Coria.

Luego hicimos una pequeña comida, con padres, tío y algunos primos. En total fuimos 34 personas. Todos sentados con sus convivientes en un salón donde cabían hasta 150 personas para poder mantener las distancias. Podrás ver alguna foto donde hicimos nuestro baile, con la canción de los chunguitos: «me quedo contigo», que tantas veces nos hacía sonreír en el confinamiento, soñando con nuestro día.

No lo puedo negar, a veces me da pena no haber tenido esa fiesta que planificamos, con tres grupos de música, y muchas luces navideñas, pero la tendremos muy pronto.

A día de hoy, no cambiaría por nada la decisión que tomamos de seguir adelante por nuestra fecha, nuestra ilusión. A pesar de todas las piedras en el camino… pero en realidad ¿la vida no es así? Nuestro Amor nos hizo más fuertes que nunca.

Siempre estaremos agradecidos a todos los que nos apoyaron y acompañaron a pesar de la situación tan complicada.

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Proveedores de la boda en Coria del Río, Sevilla de Ana y Edu

Diadema: José Luis Zambonino  

Diadema: Marucca  

Zapatos de novia:  Just-Ene 

Maquillaje y peluqueríaAntonio Brilli 

Ramo de novia: La Florería de Huelva 

Traje del novio: Derby 

Confetti y arroz: Una boda mágica 

Música instrumental iglesia: Ponle música 

Retransmisión en directo: Blogosur

Fotografía: Alberto Ramírez Studio 

Videógrafo: Click & rec 

Invitaciones de boda digitales

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