Boda Covid Granada

Una boda Covid… o nuestro Cuento de Navidad a los pies de la Alhambra

Creo que no podía volver de mejor forma a escribir en el blog, después de unas semanas sin hacerlo, porque la boda que hoy publico: ¡es top! Hace unas semanas, publiqué un post sobre ideas para una boda covid. Estas ideas eran de Noelia, la novia de la boda de hoy.

Hoy os traigo el testimonio de cómo ella lo vivió y os lo voy a trascribir tal cual ella me lo ha enviado. Y os juro que merece la pena leerlo hasta el final. Ahí va.

“Una boda Covid… o nuestro Cuento de Navidad a los pies de la Alhambra”. Así es como empieza la historia cada vez que alguien nos pregunta cómo fue el día de nuestra boda. Pero realmente todo comenzó mucho antes y te lo voy a contar desde el principio, así que ponte cómoda… esta crónica va a ser de las largas 😀

1 de Mayo de 2020, esa era nuestra fecha, ¡nuestro gran día! Todo estaba ya casi listo, nos faltaban un par de detalles como las pruebas finales de los trajes, terminar el regalito de los invitados, cerrar el presupuesto floral… Vamos lo que viene siendo la organización de una boda a mes y medio vista. Recuerdo que estaba saliendo de una de las pruebas del vestido ese miércoles 10 de marzo (lo recordaré toda la vida) y llegué a casa muy angustiada, como quien tiene el presentimiento de que se avecina la tormenta mas grande jamás pensada, y recuerdo también que no dejé de llorar esa noche ni el día siguiente… ni el siguiente, hasta que finalmente, ese viernes 12 de marzo apareció el presidente en las noticias para decirnos a todos lo que nadie quería escuchar: señores, se nos viene encima algo gordo y desde el sábado 13 de marzo se decreta el estado de alarma en el país… ¡CONFINADOS!

Después de aquello… mi vida giraba en torno al drama. Así que, en este punto de la historia voy a ir al modo resumen porque no quiero desanimar a nadie con tanto drama, porque hubo, y no poco. Fue ya el 26 de marzo cuando nos pusimos manos a la obra y hablamos con todos los proveedores para acordar una nueva fecha. Teniendo claro que queríamos evitar aplazar la boda al año 2021 (¡¡¡resistencia 2020 a «jopo»!!! como se dice en mi tierra) y viendo que lo que quedaba de año estaba ya bastante saturado (después vinieron más olas del covid y claro, había fechas de sobra para casar a medio continente, pero a 26 de marzo todo era incertidumbre y estábamos todas las parejas igual…), vimos como una especie de halo de luz sobre el sábado 26 de diciembre… diciembre, diciembre… espera… ¡¿NAVIDAD?!… ¡¡¡¡¡P E R F E C T O!!!!! Debes saber que en nuestra casa vivimos la navidad como si aún fuésemos niños, somos como duendes, ¡nos encanta! Así que decidido, la boda se trasladaba al 26 de Diciembre, ¡qué idea tan genial!… o eso creímos ¬¬

Dejamos pasar el tiempo, y con esto me refiero a: no ver las noticias, ¡prohibido!, dejar un poquito de lado la plataforma esta típica de bodas (había que despejar la mente), no hablar de la boda con nuestros amigos y familiares… una especie de desintoxicación, después de todo lo que habíamos pasado en esas semanas tan intensas era realmente necesario. De corazón le digo al resto de parejas que actualmente se encuentren en esta misma situación que, si estáis en ese punto en el que pensar en la boda os agobia o enfada, que todo lo relativo a ello os pone triste o de los nervios… es el momento de desconectar y desintoxicarse. Es muy necesario y hace mucho bien. No hay que dejar que la ilusión se pierda nunca así que tomad mis palabras como un consejo. Esto que estáis viviendo ya lo hemos pasado otras parejas y creednos, hablamos desde la más pura experiencia y con el corazón en la mano.

Bueno pues, la maquinaria no debía parar, nos pusimos a tope en septiembre para retomar el asunto y… qué os voy a contar… la curva de contagios subía otra vez como la espuma: la incidencia acumulada en mi ciudad (Granada) la hizo ser el punto negro de toda España, llegó octubre y no nos confinaron de milagro pero se inventaron un nuevo estado de alarma con restricciones perimetrales y toques de queda, cierres a la hostelería, etc. Llegó noviembre y la cosa no iba a mejor, además no querían darnos más libertad para poder salvar la Navidad, seguíamos con tasas de contagio muy altas… ¡ay Dios! Y a mí me parecía estar viviendo el día de la marmota xD. Porque imagínate, la primera vez a dos meses de la boda nos encierran en casa, y al segundo intento DE NUEVO a dos meses de la boda nos cierran por municipios, cierre de la hostelería y toque de queda (que al caso es como estar confinados). Así que nos vemos ante un nuevo momento drama. Ahora me río pero no te quiero contar todo lo que lloré entre octubre y noviembre… ¡amargamente!

Bueno pues al final, a 10 de diciembre, salieron las normas sanitarias a seguir en Andalucía para la navidad… y aquí viene lo que más os interesará a todas las parejas… ¡LAS MEDIDAS Y COMO SUPERARLAS! A tan solo 15 días de la boda nos cambiaban toda la normativa así que tocaba sentarse y analizar, teníamos claro que si las medidas no cubrían unos mínimos nos veríamos obligados a posponer de nuevo o incluso cancelar. No había más opción. Pusimos nuestras prioridades sobre la mesa y, sobre todo, marcamos una línea roja que no estábamos dispuestos a pisar y la cual determinaría (llegado el caso) si la boda finalmente seguía en pie o no. Pero, lo que sí es cierto es que decidimos afrontarlo de una manera diferente, íbamos a intentar adaptarnos a todas las medidas del mejor modo, lo íbamos a intentar con todas nuestras fuerzas pero siempre sin pasar nuestra línea roja. Así que mi chico y yo nos miramos fijamente, nos cogimos fuerte de la mano y nos sentamos juntos, siempre juntos, dispuestos a salvar nuestra boda.

Antes de contarte las medidas puestas por nuestro gobierno autonómico, he de decirte que nuestra línea roja era que sin nuestros padres y hermanas, y sin unos amigos concretos a los que sentimos como esa familia que tú eliges, sin ellos no podía haber boda. El resto de piedras que nos pusieran en el camino estábamos dispuestos a saltarlas, pero esas personas tenían que entrar en el límite de aforo bajo cualquier circunstancia. Esto fue lo que se decretó y te cuento lo que debatimos para afrontarlo:

– Confinamiento perimetral a nivel de CCAA, salvo para reagrupamiento familiar:

Venga, tenemos familiares fuera, sí, pero pueden venir precisamente por eso, son familiares directos (y tanto, ¡mi hermana!) y está permitido. MEDIDA SUPERADA.

– Aforo máximo 30% (siendo en interior un máximo de 30 pax y de 50 en exterior):

Hicimos las cuentas y nuestros imprescindibles, los más estrictamente imprescindibles entraban en el cupo gracias a Dios. Y para los que no podían entrar por no ser familiares súper directos o amigos del día a día, organizamos al día siguiente un almuerzo un poco más informal pero igual de emotivo. He de decir que todos nuestros invitados fueron súper flexibles y súper comprensivos con la situación. Y, si alguien tuvo que «caerse» de la lista lo entendió perfectamente y no hubo enfados de ningún tipo. Esta situación no es del agrado de nadie por lo que se entiende cuando no queda más remedio. Además, para la celebración religiosa sí que teníamos un aforo mayor que para la comida, así que muchos de nuestros amigos quisieron al menos compartir ese momento con nosotros a pesar de todo. MEDIDA SUPERADA (con mucho dolor, pero superada).

– Máximo 6 comensales por mesa: 

Uuuhhhh… aquí ya vamos a ir justitos, pero no importa, boda burbuja, nos sentamos por grupos de convivientes y grupos de amistades íntimas. Hubo mesas de 6 pero también hubo mesas de 4, y no pasó absolutamente nada. Nuestros invitados se lo pasaron de lo lindo y se divirtieron un montón. Además, quisimos ver esta medida como algo positivo. Cada mesa sería un territorio comanche y como eran súper conocidos, la fiesta en cada mesa y el buen rollo estaban asegurados 🙂 MEDIDA SUPERADA.

– Cierre de la hostelería a las 22:30 y toque de queda a las 23:00:

Este bloque de medidas sí nos dolió… la boda tendría que terminar «pronto» para nuestro gusto pero… era eso o no hacer boda. Y realmente, si te paras a pensar, una boda de día da mucho de sí. Creímos (nos convencieron) que desde las 12:00 hasta las 22:30 habría tiempo más que de sobra de disfrutar del día sin prisas. Y verdaderamente así fue. No tuvimos la sensación en ningún momento de haber hecho una boda corta. Siempre te quedas con ganas de más cuando te estás divirtiendo pero, llevamos tanto tiempo con el toque de queda que ya estamos acostumbrados a estar en casa a las 10. Así que… MEDIDA SUPERADA.

– Ocio nocturno cerrado (o lo que es lo mismo aplicado a las bodas: adiós al momento baile):

Buah… tampoco podemos hacer el fiestón que teníamos en mente, pero siendo realistas, llevamos desde septiembre siendo conscientes de ello así que esto está más que superado. Teníamos ya planteada una tarde de juegos de lo más divertida para todos (juegos que ya detallamos en aquel maravilloso post contando absolutamente todo :D). MEDIDA SUPERADA.

Bueno, pues después de consensuar largo y tendido, de escribirle mil WhatsApps a la organizadora del catering, después de darle mil vueltas… señores, ¡nos casamos! ¿nos casamos? ¿es real? ¿hemos tomado la decisión final? ¿ya no hay nada que lo impida (o eso parece)?… ¡NOS CASAMOS!

Los siguientes 15 días hasta el día de la boda fueron de vértigo. Parecía que ninguno de nuestros proveedores era consciente o tenía la certeza de que realmente fuésemos a llevar a cabo la boda hasta ese momento. Así que tocaba ir corre que te corre para dejarlo todo listo y a punto.

Y ahora si, llegó el día de la boda, una Boda Covid en plena navidad de 2020.

Desde hace años, prácticamente desde el primer día que nuestra historia comenzó, Jose y yo sentimos un fortísimo arraigo a una zona muy concreta de nuestro Graná: el Paseo de los Tristes, a la vera del río Darro y a los pies de la Alhambra. Es por eso que nuestra boda irremediablemente tenía que celebrarse en la Parroquia de San Pedro y San Pablo. Y la celebración del banquete debía ser en el Carmen de los Chapiteles. Así que, nuestro día comenzó y terminó allí.

Llegamos bien tempranito, los dos juntos, nada de pasar la noche anterior a la boda separados, después de todo lo que llevamos encima, ya solo nos faltaba pasar el día de Navidad cada uno por su lado… ¡ni hablar! Todo estaba ya dispuesto para que el día saliese de 10. Pero íbamos con tantas prisas que no vi nada hasta que no terminé mis preparativos.

Todo el momento de los preparativos de novia transcurrió con total normalidad, salvo por el hecho de que todo el equipo iba con su mascarilla. Pero realmente es que estamos ya tan acostumbrados a esto que uno no nota la diferencia, es que ni te das cuenta.

Recuerdo que estuve sumamente tranquila durante estos momentos, tanto que ni me di cuenta de que estuve casi la totalidad de mis preparativos completamente sola, sola con mis pensamientos (y con las peluqueras, maquilladoras y fotógrafos, claro). Pero no fui consciente que ni mi madre ni hermana estaban hasta que no entró mi padre a verme. Ahí fue cuando me dije: llevas todo el día sola, pero eres tan feliz en este momento que no lo habías ni notado, estás saboreando cada instante tan intensamente que no sales de tu cuento. Pero ahí ya si, cuando vi entrar a mi padre tan resplandeciente, estaba sencillamente espectacular y feliz. Cuando nos miramos por primera vez ese día todo cambió. Creo que ese fue uno de los momentos más especiales del día de mi boda: la mirada de mi padre mientras me preparaba para ir al altar, nunca antes me había mirado así.

Estábamos ya dispuestos para salir hacia la iglesia, pero aún le esperaban al novio algunas sorpresas. La primera de la mano de Música a la Carta. Él no sabía que tendríamos un trío de cuerda y piano tocando en directo a nuestra entrada a la iglesia. Quise que fuese una sorpresa, pero para que no le diera un “parraque” en su paseo hacia el altar (que bastante nervioso estaría ya de por sí) le pedí a Marta que subiese primero a Chapiteles y lo sorprendiera tocando a violín una canción que tiene mucho significado para nosotros. La segunda sorpresa era que en la puerta de salida lo estaba esperando un coche clásico para llevarlo a la iglesia, cortesía de Vintage Granada que disponen de una flota estupendísima.

Respecto a mi look de novia: tanto el vestido como la capa fueron de Rosa Clará, de la colección Couture de 2019… claro, ¡si la boda iba a ser en mayo! Pero igualmente resulta que tiene unas líneas muy en tendencia para este 2021 así que yo feliz. Los zapatos, esos zapatos espectaculares, de Carolina Herrera, no tuve duda cuando los vi, eran esos o ninguno. Del maquillaje se encargó Alicia Herráiz (que por cierto también maquilló al novio, un servicio cada vez más demandado), y el fantástico “coco” que llevé como peinado fue cosa de Cassandra. El look del novio (y del padrino) fue obra de Portago Moda, increíble cómo les sentaba el traje a ambos.

El ramo y la decoración floral merecerían un post aparte porque de verdad que fue increíble lo precioso que quedó todo. Mi ramo estaba repleto de algodón, piñas y olivo, así es la navidad en mi tierra. Y así serían los prendidos del novio y padrino, tan sumamente delicados. En el salón dispusimos una guirnalda con los mismos elementos además de roble, que lo recorría de punta a punta. Una pasada, y todo gracias a Nerine Arte Floral. Fernando hizo un trabajo encomiable.

Y por fin llegó el momento de salir del coche que también nos llevó a mi padre y a mi hasta la iglesia, ¡ya estábamos allí! Todo eran risas entre nosotros y miradas de complicidad absoluta. Mi padre me dijo días después que jamás en su vida me ha visto igual de feliz como lo feliz que estaba en esos momentos, que realmente radiaba luz. Que tu padre te diga eso… es muy especial. Nos colocamos en el centro del portón de San Pedro y San Pablo y ahí empezó todo, en ese mismo momento comenzaba el primer instante del resto de mi vida.

Para la tranquilidad de todas las parejas que puedan leer este post, os digo que había muy pocos invitados (el aforo en la iglesia era de 60 personas) y que todos estaban muy separados y con mascarilla. Pero os prometo que eso no tiene la menor de las importancias. El día de tu boda eres tan increíblemente feliz que dejas de ver las distancias, los aforos y las mascarillas. Solo ves a las personas que más quieres acompañándote en tu día y estando contigo, ves las sonrisas a través de las mascarillas, ves las miradas de amor que todo el mundo te manda a modo de abrazo, ves las ganas de disfrutar y compartir ese día con vosotros. No ves nada más.

Bueno pues, el resto de nuestro día transcurrió con total normalidad, prometido, y nuestros fotógrafos (Alto Contraste) nos acompañaron en todo momento así que la cosa parecía más normal aún. De los fotógrafos poco voy a decir porque esta todo más que dicho en sus fotografías, pero sí que aconsejo a las parejas que aún estén decidiendo qué servicio contratar que busquen un equipo que les haga sentir cómodos. Yo no sé qué hubiera hecho sin nuestros fotógrafos, que son ya casi parte de la familia. Nos hicieron sentir tan bien y tan arropados que hubo momentos en los que no éramos conscientes ni de que estaban. Y después el resultado, pues a la vista está 🙂

En el momento del cóctel contamos con un cuarteto de jazz para que amenizase un poquito, eran Bárbara Pareja Quartet, que interpretaron unos temas en swing (temas muy de la época del año en la que estábamos como pueden ser versiones de Frank Sinatra o Ella Fitzgerald). Y después también nos deleitaron con unas cuantas versiones de jazz navideño.

Pero sin duda, lo más especial fueron tres momentos clave que protagonizaron, uno de ellos sorpresa para mí. Primero, nada más llegar nosotros al cóctel (que fue en la terraza de los Córdova con vistas a todo el barrio del Albayzín y la Alhambra) interpretaron una pieza que les pedimos y que montaron exclusivamente para nuestro baile nupcial, un tema de Elvis. Qué momento tan mágico conseguimos crear, precioso. Esas vistas, ese día de invierno que nos hizo con el cielo de lo más azul, y la música sonando mientras nosotros bailábamos. Después, el novio quiso sorprenderme interpretando un tema de la película “La La Land” junto a Bárbara, ¡¡me quedé boquiabierta!! Y por último, le pedimos a Bárbara si podían hacer una versión solo para nosotros de La Leyenda del Tiempo de Camarón. Sin palabras, lo recordaré toda la vida. También, contamos con un caricaturista (Eduardo Moreira) que estuvo durante todo el cóctel haciendo caricaturas de nuestros invitados, contra todo pronóstico fue un verdadero exitazo, los invitados hacían cola para hacerse su dibujo.

Después de esto, entramos ya al salón donde iba a ser la comida. Las mesas estaban decoradas con cerámica típica granadina que nosotros mismos compramos en una artesanía de nuestra ciudad (Cerámica Los Arrayanes) y unas teteras árabes llenas de las flores de la boda, precioso, sencillamente precioso. La comida estuvo a cargo de Abades Catering y la verdad que gustó muchísimo a todos los invitados. Y bueno, durante toda la comida pues ya se sabe, vídeo por aquí, sorpresa de amigos por allá… así hasta el momento tarta que dio lugar a la tarde de juegos propiamente dicha que habíamos preparado al no poder hacer barra libre tal y como la conocemos.

De nuevo hago un llamamiento a esos novios que están ahora en momentos de incertidumbre y reinventando la rueda para poder celebrar su boda. Chicos, en nuestro caso estaba totalmente prohibido hacer barra libre, se podía beber alcohol pero en mesa y sin baile. Pero eso no fue motivo para no celebrar nuestra boda. Se puede tener un fiestón sin levantarse de la silla, eso os lo prometo yo.

Lo que hicimos fue plantearnos la tarde como una “tarde buena”, esto es algo que se suele hacer mucho en nuestra tierra: la tarde de Noche Buena (tarde buena) los amigos solemos quedar para tomar unas tapas de medio día y ya alargamos con el tardeo de copas y charla y juegos de mesa o billares o cosas así. Y eso fue lo que planeamos para nuestra boda. Copas en mesa pero con un montón de juegos para que nuestros invitados no echasen de menos ese bailoteo y la fiesta parda que conlleva una boda. Éxito absoluto, los teníamos tan inmersos en la competición (porque había ranking y premios incluso) que cuando se iban marchando nos decían que se lo habían pasado tan bien que no habían echado en falta la pista de baile.

Y bueno, el momento de los juegos duró varias horas por lo que puedo decir que hubo diversión en mi boda covid y no poca, que nos reímos muchísimo y a todos se les veía felices, no, lo siguiente. No podíamos tocarnos pero no importaba. Teníamos que guardar una distancia pero es que eso ya sale solo, es algo que llevamos muy intrínseco después de tanto tiempo, y por supuesto hubo amor, todo el que debe haber en una boda. En este sentido fue muy importante la aportación de Vicen Music (nuestro Dj) porque es verdad que tuvo un papel protagonista animando a los invitados, todo un showman.

Para terminar, puedo decir que mi boda fue de lo más normal dentro de esta nueva normalidad, pero es que de verdad que no echamos en falta prácticamente nada. El día fue fluyendo a su propio ritmo y no me quedo con la sensación de que mi boda no fuese completa. Al contrario, tuvimos una boda plena, disfrutamos de todo y de todos, ¿no pudimos dar todos los abrazos que nos hubiera gustado? Pues no, pero ¿cuándo podremos? Es algo que no sabemos, y sinceramente, creo que la vida no espera por nada ni por nadie, ese ha sido mi mayor aprendizaje después de todo lo vivido por culpa de esta pandemia.

Así que mi consejo, después de haber decidido casarme en momentos de pandemia y de restricciones severas, es que si hay un mínimo resquicio dentro de las normativas que te permitan seguir adelante con tu boda… hazlo. Nosotros lo hicimos y es la mejor decisión que pudimos tomar. Si a día de hoy, con la boda ya pasada y sabiendo como fue, me preguntan si superó las expectativas de lo que mi mente imaginaba que pasaría ese día… sin duda sí, las superó. Pero es que si me preguntan si superó las expectativas de la boda que tenía planeada para mayo antes del covid… mi respuesta es rotundamente sí. Faltó gente, sí faltó, pero de un modo u otro estuvieron presentes en nuestro día; faltaron besos y abrazos, sí faltaron, pero tengo el resto de la vida para darlos; pero, ¿faltó el cariño, la esencia de una boda y todos y cada uno de los momentos que nosotros necesitábamos para disfrutar de ella? No, no faltó nada de eso. Para nosotros fue más que suficiente y nuestro sentimiento es que tuvimos la boda que deseábamos tener. No pudo ser más especial.

La vida no se para, cumple tus sueños siempre que se dé el momento; cásate, vive, pero hazlo ahora, cuando tienes la oportunidad, nunca después, porque… ¿y si el “después” no existe? La vida es ahora, vívela.

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Y, finalmente, os dejo el enlace al post que publiqué sobre las ideas que esta pareja pensó para su boda covid. Leer post.

Proveedores de una boda Covid a los pies de la Alhambra

Vestido de la novia: Rosa Clará 

Zapatos de novia:  Carolina Herrera 

MaquillajeAlicia Herráiz 

PeluqueríaCassandra 

Ramo de novia y decoración floral: Nerine Arte Floral 

Traje del novio: Portago Moda 

Coche: Vintage Granada 

Catering: Abades Catering 

Música: Música a la CartaBárbara Pareja Quartet 

DJ: Vicen Music 

Caricaturista: Eduardo Moreira

Lugar de celebración: Carmen de los Chapiteles 

Fotógrafo: Alto Contraste 

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