06 Nov La boda de Marina y Tomás en Málaga
Marina y Tomás se casaron el pasado 6 de julio en Málaga. Siempre que puedo, me gusta trasladaros las palabras de la novia tal cuál ella me lo contó a mí, así que así voy a hacer esta vez. A continuación podéis leer lo que Marina me ha contado de su boda 🙂
Tomás y yo nos conocimos hace unos 8 años en la Feria de Sevilla, a través de un par de amigos en común (mi amiga y su amigo son pareja), pero Tomás se iba a vivir al extranjero y yo estaba recién aterrizada en Madrid empezando la residencia de Anestesia, por lo que no era un buen momento para ambos.
Pero siempre dicen que, si dos almas están destinadas a estar juntas, el Universo se las ingenia para reunirlas de nuevo.
Y así fue; en 2020, tras la primera “apertura postpandemia” nos volvimos a reencontrar a través de los mismos amigos, en una playa en la Antilla. Yo me hice la tonta y fingí no acordarme de él (aunque lo recordaba perfectamente); Tomás dice que desde que me vio, en ese momento supo que íbamos a estar juntos, le dijo a sus amigos: ”yo me voy a casar con esta chica”.
Y así fue, 3 años después, en la misma playa en la que nos re-conocimos, Tomás, me pidió matrimonio en el que fue un atardecer precioso.
Un año más tarde, el 6 de Julio de 2024 nos casamos en Málaga. Yo soy de Córdoba y Tomas sevillano, pero mi familia había vivido los últimos años en Málaga, ha sido sitio de reunión de mi familia y hogar en pandemia. Además, al ver el Cortijo en el que finalmente nos casamos, quedamos completamente enamorados del lugar y decidimos que tenía que ser aquí.
DETALLES DEL VESTIDO
Yo nunca fui esa chica que siempre tuvo “un vestido soñado”, me gustaban muchos estilos, formas, escotes… por lo que al principio me agobié mucho.
Deseaba un vestido algo distinto a lo que veía pero que fuera elegante y fino.
Sabía que quería un escote atemporal, pero a su vez con un toque moderno y fresco; al ir probándome modelos vi que ese sólo podía ser el bardot. Quería una cola original y con algún guiño andaluz por lo que pensé en volantes. También tenía claro que quería un segundo vestido que no se intuyera desde el primero, para que fuera mayor la sorpresa, y que tuviera algo de brillantes para dar más efecto fiesta… los diseños de Inuñez me terminaron de convencer, me encantaba su elegancia y originalidad. Por lo que no dudé en dejarme en sus manos.
Sabía que nos pasaríamos toda la boda saltando y bailando por lo que tenía que ser cómodo y ligero, por ello elegimos la organza, un corte recto y con pocas capas, decidimos que el vestido se fuera transformando sustituyendo unos tejidos por otros en lugar de ir quitando elementos, en concreto tuve 3 trasformaciones.
Inuñez cosió la organza delantera al palabra de honor, y por detrás añadió la cola. Todo lo acompañé de un moño trenzado tipo bailarina al que iba envolviendo el velo también de organza (que, literalmente la peluquera cosió con hilo de pescar a mi pelo para dar la forma que deseábamos).
La cola era desmontable, por lo que, me la quité para la cena, para poder bailar en la entrada y comer más cómoda. Decidí transformar también el peinado quitándome el velo, deshaciendo el moño y dejándolo en coleta con ondas, todo el mundo pensaba que este había sido mi cambio.
Sin embargo, la sorpresa estaba por llegar al abrir el baile: solté mi pelo (lo tengo largo y siempre había querido finalizar la fiesta con el pelo suelto) y descosimos la organza del vestido, al cual le añadimos una “doble piel” hecha en tul con cristales y pedrería cosida: conseguía así mantener el escote delantero y trasero gracias a la transparencia del tul y tener a su vez algo de “brillo” para la fiesta.
Mi vestido se había hecho realidad.


PEINADO
Marta (de Santos Peluqueros) supo hacer la trasformación de moño trenzado de bailarina que llevé al principio (sin ser realmente una trenza) a coleta ondeada y pelo suelto ondulado final. No pudo hacerlo mejor ni ser más profesional y cercana.


MAQUILLAJE
Del maquillaje se encargó Marina Torres. Sin decirle nada, ella supo exactamente cómo hacer un maquillaje natural pero espectacular: tonos tierra, nácar y dorados, no tuvimos que hacer ninguna corrección ni en la prueba ni el día B.

ZAPATOS
Con respecto a los zapatos, fueron regalo de dos de mis mejores amigas (y damas de honor). Siempre me gustaron más las sandalias abiertas y además la fecha pedía zapato abierto. No quería que fueran de color para poder sacarles más partido, le conté la idea a mis amigas y fue una de ellas la que encontró mi zapatos en Jimmy Choo, me mandó una foto y a día siguiente fui a por ellos: unas sandalias con efecto brillante plateado que me acompañaron hasta el baile.
En la fiesta me los cambié para ponerme unas alpargatas blancas de raso de Alhamas, que personalizaron con las iniciales TyM, y que han sobrevivido a la fiesta, quizás las más cómodas que haya llevado nunca.

JOYERÍA
Anillo de pedida de Suárez. Tomás le pregunto a mi hermana qué anillo podría gustarme y entre los dos acertaron al 100%.
Los primeros pendientes eran de la joyería de El Corte Ingles. Los segundos, que me cambié para el vestido de fiesta, eran de botón plateados de Sibela, similares a la pedrería bordada en el tul.

DETALLES BODA Y DECORACIÓN
Desde el principio tuvimos claro que queríamos que la boda nos representara: lo que somos, lo que nos gusta, queríamos compartir con la gente un trocito de nuestra vida y aficiones. Por ello la llenamos de detalles que nos definían:
- Las fotos de preparación y noche de bodas fueron en el Castillo de Santa Catalina; nos conocimos y prometimos en el mar y queríamos que estuviera presente en nuestra boda de alguna manera. Por ello la preboda fue también en primera línea de playa en uno de los sitios más antiguos y representativos de Málaga: Los Baños del Carmen.


- Sidecar: Tomás es motero, y desde que empezamos a salir hemos hecho muchas rutas en moto, es por ello, que alquilar un sidecar para la salida de la ceremonia nos pareció un guiño muy bonito. Además, “salisidecar” dejó la moto aparcada cerca del coctel para que la gente pudiera hacerse fotos y quedaron geniales.

- Tanto la chaqueta de Tomás como mi vestido tenían bordados una frase “viento a favor”. Es la canción que no paraba de sonar en la radio de nuestro primer viaje juntos (cuando realmente nos enamoramos). Yo siempre he dicho que Tomás es mi amuleto y que desde que lo conocí mi vida sólo fue a mejor. (Cuando conocí a Tomás a nivel profesional como médico, en COVID había pasado un horror, desde que lo conocí, todo cambió, me ayudó mucho, fue mi viento a favor).
- Sitting plan: hecho con botellas de vino (que nuestros padres recopilaron durante todo el año) y flores. Quien nos conoce sabe cómo disfrutamos de una buena cata. Los nombres de la mesa eran de nombres de vino que nos recordaban a los invitados de esa mesa, para que se sintieran identificados. La presidencial se llamaba “Tinto”, como el nombre de nuestro perro salchicha. Elementos decorativos de la mano de “Viva la virgen”.

- Meseros y menús: El diseño lo hizo la hermana de Tomás, teníamos un “sello” personal que aparecía en muchos detalles de la boda, era un dibujo de un perro salchicha, como el nuestro.

FINCA
La elección de la finca, Cortijo Curiel, fue amor a primera vista. Nada más ver la preciosa Hacienda en la inmensidad de ese “bosque” supimos que queríamos casarnos ahí.
Además, combinaba a la perfección lo que buscábamos; un Cortijo para darle un toque andaluz y a su vez Naturaleza. La puesta de sol y la luz son espectaculares.


REGALOS
- Acuarelas: Para nuestra invitados quisimos tener un detalle original que pudieran tener siempre, por lo que contratamos acuarelas en directo de “La jaula dibujada”, fue todo un acierto, y ellos son, además de artistas, personas maravillosas.
- Pañuelo testigos: Tomás regaló a cada uno de sus testigos un pañuelo bordado que decía “acompáñame siempre”. Yo le entregué a mi padre, justo antes de salir hacia la ceremonia, otro pañuelo donde grabé: “de todos nuestros paseos, este va a ser el más especial” al verlo se emocionó, nunca le había visto llorar.
- Caja cristal: regalé a mis testigos un joyero de cristal donde les pedía que fueran mis testigos. Mi cajita guardó los anillos ese día.
- Fotos dedicadas: Nos encanta la música indie y los festivales, repartimos fotos personalizadas a los invitados con un texto escrito por detrás que siempre acababa con una frase de alguna canción indie, estuvimos todo el año recopilando frases!
- Perchas personalizadas para bebés con sus nombres y un lazo, grabado en la madera por nosotros mismos.
- Trébol: Le regalé a mi hermana y prima un colgante de un trébol de 3 hojas hecho con el oro fundido de nuestra abuela.
- A mis dos mejores amigas un collar con un “infinito”.
- A dos compañeras de trabajo y amigas una pulsera con una “estrella”, ya que siempre han sido esas personas con luz.


ENTRADA
Llegué a la ceremonia en un jeep que pertenecía al Cortijo. Me encantó darle ese toque andaluz, la mitad de nuestros invitados eran de fuera de Andalucía y quería que pudieran vivirla a través de los detalles.

Tomás entró del brazo de su madre con una versión en violín de “Can´t help falling in love”.
Yo lo hice con una versión en cuarteto de cuerda de la canción “I will always love you” que encontré en la playlist de la serie de los Bridgertton.
Del resto de música de la ceremonia se encargó uno de mis mejores amigos. Es médico pero toca el piano, se lo pedí al contarle que estaba prometida y estuvo un año ensayando las canciones que le pedí, fue muy especial verlo tocar el piano en mi boda y me pareció muy emotivo.
Salimos con la canción de la vida es bella.

CENA
Nuestra WP creó una auténtica fantasía de cena: las flores (Altamirano flores) presentes en cada mesa en tarros de cristal y en la presidencial creando una hilera central entre velas y candelabros era simplemente ideal. Para la iluminación (EJ eventos), combinó un techo de luces leds con guirnaldas de bombillas siguiendo la misma estructura y forma del patio… una obra de arte que conviritó la cena en un auténtico lugar de ensueño (como definieron muchos invitados).


CÓCTEL Y DJ
De amenizar el cóctel se encargó el grupo de música D´Arte (se hicieron virales hace unos años tras cantar en una caseta de la Feria de Sevilla con Estopa que entró a su caseta). Ellos versionaron muchísimas canciones de todos los estilos y épocas (terminamos cantando y saltando Oliver y Benji…), crearon una auténtica fiesta, todos los invitados estaban tan animados bailando y cantando con ellos que nos querían sentarse a la hora de la cena, que por supuesto se demoró por los interminables Bises que pedimos al grupo.
Durante el cóctel dimos un ramo de flores a cada madre mientras sonaba la canción de “Eso que tú me das” de Jarabe de palo.
A la cena entramos con la canción versionada de “Sweet Caroline”, a mí no me gustaba el momento servilleta, por lo que pusimos unas banderitas en color a juego con los manteles para que la gente las agitara al entrar. Todo el mundo saltó y cantó con nuestra entrada, finalizamos la canción subidos en las sillas, fue tan divertido y emocionante. Entregamos 7 ramos más a amigas y hermanas.
De la fiesta y música se encargó Javi Salas de “Smart sound”, DJ de Sevilla y amigos íntimos que levantaron la fiesta. Quisimos añadir una pantalla gigante y un videojockey para crear además un espectáculo audiovisual… un festival!
Abrí el baile con mi padre y una de nuestros cantantes preferidos, que ponía en el coche de pequeña cuando nos llevaba al colegio: Joaquín Sabina, y la canción solo podía ser “Noches de boda”. A mitad de canción Tomás tomó el relevo, terminamos el baile mezclándola con una versión de Dani Fernández de una de nuestras canciones preferidas “Supersubmarina”. Al final Tomás me cogió en brazos y empezó a dar vueltas mientras todo el mundo empezaba a acompañarnos en la pista, fue uno de los momentos más bonitos y emotivos de mi vida. Aún lo recuerdo y se me pone el vello de punta.
La fiesta duró literalmente hasta el amanecer.



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